La teología se divide en varias ramos, a saber:

Teología exegética:(vocablo que en el idioma griego significa “extraer,” en este caso, la verdad). Procura establecer el significado verdadero de las Escrituras. Este ramo de la teología requiere conocimientos de los idiomas originales en los cuales fueron escritas las Sagradas Escrituras hebreo, griego y arameo.

Teología histórica: Investiga la historia del desarrollo de la interpretación doctrinal. Encierra el estudio de la historia eclesiástica o de la iglesia.

Teología bíblica: Sigue el progreso de la verdad a través de los diversos libros de la Biblia, y describe la forma como cada uno de los escritores presenta las doctrinas importantes. Por ejemplo, al estudiar la doctrina de la expiación, según este método, uno investigaría de qué manera se trata la materia en cuestión en las diversas secciones de la Biblia: los Hechos, las Epístolas, y Apocalipsis. O uno descubriría qué dijeron Cristo, Pablo, Pedro, o Juan con respecto a la materia. O uno podría establecer qué es lo que enseña cada libro o sección de las Escrituras con respecto a doctrinas relativas a Dios, Cristo, expiación, salvación y otras.

Teología sistemática: En este ramo de estudio, las enseñanzas bíblicas con respecto a Dios y el hombre están organizadas por temas, de acuerdo a un sistema definido. Por ejemplo, los versículos o pasajes que se relacionan con la obra de Cristo están clasificados bajo el título de Doctrina de Cristo.

El material de lectura que figura en este libro es una combinación de teología bíblica y teología sistemática. Es bíblica en el sentido de que las verdades son extraídas de las Escrituras, y el estudio es encaminado por las preguntas siguientes: ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras? (Exposición) y ¿qué significan las Escrituras? (Interpretación.) Es teología sistemática puesto que el material está arreglado de acuerdo a un orden definido.

UN SISTEMA DE DOCTRINA

¿En qué orden serán organizados los temas? No impondremos reglas rígidas. Hay muchas formas de organizar, y cada una de ellas tiene su valor. Trataremos de seguir el orden basado en el trato de Dios con el hombre con referencia a la redención.

  1. La doctrina de las Sagradas Escrituras.¿De qué fuente extraeremos verdades infalibles con respecto a Dios? La naturaleza ciertamente Apela su existencia, poder y sabiduría, pero no nos habla de perdón alguno, no proporciona escape del pecado y sus consecuencias, no suministra incentivo alguno para seguir la santidad y no contiene revelación alguna con respecto del futuro. Dejemos el libro primero de Dios -la naturaleza- y abrimos el otro Libro de Dios -la Biblia, donde hallamos la revelación de Dios con respecto a las materias citadas anteriormente.

¿Sobre qué fundamentos aceptamos como correcto el punto de vista bíblico?  La respuesta a esta pregunta nos conduce al estudio de la naturaleza, inspiración, exactitud y carácter digno de confianza de las Sagradas Escrituras.

  1. La doctrina de Dios.O (Teología, es una reflexión sobre la revelación de Dios; ya que Dios no es un objeto que pueda ser tratado o estudiado), Tratamos luego de establecer lo que nos enseñan las Sagradas Escrituras con respecto a la más grande de todas las realidades: Dios, su naturaleza y existencia.
  2. La doctrina de los ángeles.O (Angelología), Del Creador pasamos naturalmente a estudiar sus criaturas, y así consideramos la más elevada de sus criaturas: los ángeles. Este tema abarca también los ángeles malos, Satanás y demonios.
  3. La doctrina del hombre.O (Antropología), No empleamos mucho tiempo en el estudio de los espíritus buenos y malos, sino que pasamos con rapidez a considerar el punto de vista bíblico con respecto al hombre, puesto que todas las verdades de las Escrituras se agrupan alrededor de dos puntos focales: Dios y el hombre. Al estudio de Dios, le sigue inmediatamente en importancia el estudio del hombre.
  4. La doctrina del pecado.O (Hamartiologia), El hecho más trágico relacionado con el hombre es el pecado y sus consecuencias. Las Sagradas Escrituras nos hablan de su origen, naturaleza, consecuencia y cura.
  5. La doctrina de CristoEl estudio del pecado del hombre es seguido por un estudio de la persona y obra de Cristo, el Salvador del hombre.
  6. La doctrina de la expiaciónBajo este título consideramos los hechos que arrojan luz sobre el significado de la obra suprema de Cristo en bien del hombre.
  7. La doctrina de la salvación.O (Soteriología), ¿De qué manera se aplica la expiación a las necesidades del hombre y se convierte en una realidad en su vida? Los hechos o verdades que constituyen la respuesta están agrupados bajo el título de Doctrina de la salvación.
  8. La doctrina del Espíritu Santo.O (Neumatologia), ¿De qué manera la obra de Cristo para el hombre es convertida en una realidad en el hombre? Este punto es tratado en la Doctrina de la naturaleza y obra del Espíritu Santo.
  9. La doctrina de la iglesia. O(Eclesiologia)Es evidente que los discípulos de Cristo necesitan alguna clase de organización para los fines de adoración, instrucción, comunión y propagación del evangelio. El Nuevo Testamento nos habla con respecto a la naturaleza y obra de esta organización.
  10. La doctrina de los acontecimientos postreros.O (Escatología), Es natural que dirijamos la mirada al futuro, y nos preguntemos de qué manera terminará ya sea la vida, la historia, el mundo. Todo lo que se ha revelado con respecto del futuro está agrupado bajo el título de los acontecimientos postreros.

LAS ESCRITURAS

“El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.” “Secase la hierba, marchitase la flor: más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. Mateo 24:35, Isaías 40:8″.

El Dr. Payson, refiriéndose a la Biblia, ha dicho lo siguiente: “Destruye este volumen, tal como han tratado de hacerlo en vano los enemigos de la felicidad del hombre, y nos dejarás sumido en profunda ignorancia con respecto a nuestro Creador, a la formación del mundo en que habitamos, al origen de nuestra raza y sus progenitores, a nuestro destino futuro, relegándonos al plano de la fantasía, de la duda y conjetura. Destruye este volumen y nos privarás de la religión cristiana, con todos  sus consuelos vivificantes, esperanzas y perspectivas que ofrece, no dejándonos nada sino elegir (¡miserable alternativa!) entre las lóbregas tinieblas de la infidelidad y las sombras monstruosas del paganismo. Destruye este volumen y despoblarás el cielo, cerrarás para siempre sus puertas a la desdichada posteridad de Adán, restituirás al rey de los terrores su fatal aguijón, sepultarás la esperanza en la misma tumba que recibe nuestros cuerpos, consignarás a todos los que han muerto antes que nosotros al sueño eterno o calamidad infinita, y nos dejarás sin esperar nada a nuestra muerte, sino suerte similar a la de ellos. En una palabra, destruye este volumen, y nos despojarás al instante de todo lo que impide que la existencia se convierta en el peor de todos los azotes apagarás el sol, secarás el océano y harás desaparecer la atmósfera del mundo moral, y degradarás al hombre a un nivel desde el cual quizá mire con envidia a los brutos que perecen.

HAY NECESIDAD DE LAS ESCRITURAS

Tal revelación debe desearse.

Tal revelación debe esperarse.

Tal revelación sería expresada en forma escrita.

  1.        LA INSPIRACIÓN DE LAS ESCRITURAS

Divina y no meramente humana.

Única y no común.

Viva y no mecánica.

Completa y no meramente parcial.

Verbal y no meramente conceptual.

HAY NECESIDAD DE LAS ESCRITURAS

“¿Qué cosa es la verdad?” Preguntó Pilato, y por su tono sugirió que la búsqueda de la verdad era vana, sin esperanza. Si no existiera una guía autorizada para llegar al conocimiento de Dios, el hombre y el mundo, luego Pilato tenía razón.

Pero no se necesita caminar a tientas sumido en la duda y el escepticismo, puesto que hay un Libro, las “Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.” 2Timoteo 3:15.

Tal revelación debe ser deseada.

El Dios que creó el universo debe ser un Dios sabio, y un Dios sabio ciertamente tendrá un propósito determinado para sus criaturas. El descuidar este propósito sería necedad, y el desafiarlo pecado. Mas, ¿cómo se puede conocer a ciencia cierta el propósito divino? La historia nos demuestra que el mundo arriba a diferentes conclusiones, y hay muchas personas que jamás arriban a ninguna. La experiencia nos demuestra que el problema no se puede solucionar solamente por el estudio. Algunos carecen del tiempo necesario; otros, aunque quisieran estudiar, no tienen capacidad para ello, y aunque tuvieran éxito, arribarían a sus conclusiones con lentitud, y con dudas. Los sabios quizá propugnen sistemas filosóficos para llegar a la verdad, pero ningún sistema, por completo que sea, jamás podrá descubrir la verdad. “El mundo por medio de su sabiduría (filosofía) no conocía a Dios,” nos dice la Versión Moderna. Las verdades que le dicen al hombre cómo pasar de la tierra al cielo, deben de ser enviadas del cielo a la tierra. En otras palabras, el hombre necesita una revelación.

Tal revelación debe esperarse.

En la naturaleza, tenemos una revelación de Dios que puede ser comprendida por la razón. Pero cuando el hombre está arrojado por el pecado, y su alma se halla agobiada, tanto la naturaleza como la razón son impotentes para proporcionar luz y alivio. Oigamos a hombres que hicieron culto de la razón. Dijo el Teólogo IMManuel Kant, uno de los egregios pensadores de todos los tiempos último pensador de la modernidad, anterior a la filosofía contemporánea que comienza con el pensador Hegel. : “Haces bien en fundamentar tu paz y piedad en los evangelios, pues solo en los evangelios se halla la fuente de verdades espirituales después que la razón ha llegado al límite de su investigación, en vano.” Otro filósofo capacitado, Jorge Guillermo Federico Hegel, no quiso otro libro en su lecho de muerte que la Biblia. Dijo que si pudiera prolongar la vida, se dedicaría al estudio de ese Libro, pues en el había hallado lo que la razón no podía descubrir.

El diccionario de Webster define a la inspiración de la siguiente manera: “Es la influencia sobrenatural del Espíritu de Dios ejercida sobre la mente del hombre, influencia que capacitó a los profetas, Apóstoles y escritores sagrados para exponer la verdad divina sin mezcla de error.”

Por su parte, el diccionario Espasa-Calpe dice: “Intimación que Dios hace al escritor sagrado para que éste escriba acerca de una determinada Materia junto con su asistencia especial para que no yerre en su exposición.”

De acuerdo a lo expuesto por el Dr. Gaussen, inspiración es “el poder inexplicable que el Espíritu divino ejerce en los autores de las Escrituras, para guiarlas aún en el empleo de los vocablos que deben usar, y preservarlas de todo error u omisión.”

“La inspiración, según la definición formulada por el Apóstol Pablo en este pasaje (2Ti_3:16) es un soplo recio, consciente, de Dios en el hombre, capacitando a éste para expresar la verdad,”.

Nos dice el Dr. Guillermo Evans. “Es Dios que habla por medio del hombre, y por lo tanto, el Antiguo Testamento es la Palabra de Dios tanto como si Dios mismo hubiera pronunciado cada una de las palabras. Las Escrituras son el resultado del influjo o hálito divino, así como la respiración acompaña en el hombre la pronunciación de palabras. La declaración de Pedro “se puede decir que indica que el Espíritu Santo se encontraba presente en forma especial y milagrosa con los escritores de las Sagradas Escrituras y en ellos, Apelándoles las verdades que no habían conocido antes, y guiándolos igualmente en el registro de estas verdades, y en todo acontecimiento que habían visto y oído, de manera que eran testigos capacitados para presentarlos con suficiente exactitud a otros.”

Uno llegaría a la conclusión por la lectura de los diversos credos de la cristiandad, que el cristianismo es un asunto más bien complicado, erizado de enigmas teológicos y cargado de definiciones abstrusas. No es ese el caso. Las doctrinas del Nuevo Testamento, tal como fueron expuestas originalmente, son simples y se pueden definir con sencillez. Empero con el transcurso de los años, la iglesia se vio confrontada con puntos de vista erróneos y defectuosos con respecto a doctrinas y se vio obligada entonces a cercarlas y protegerlas con definiciones. De este proceso de definición exacto y detallado surgieron los credos. Las declaraciones doctrinales desempeñaron un papel importante y a la vez necesario en la vida de la iglesia, y se convirtieron en obstáculos solo cuando la fe viva fue reemplazada por el mero asentimiento a dichas declaraciones.

La doctrina de la inspiración, según se enuncia en la Palabra, es muy sencilla, empero la presentación de puntos de vista erróneos y defectuosos hizo necesario “proteger” la doctrina mediante definiciones amplias, detalladas. En oposición a ciertas teorías, es necesario sostener que la inspiración de las Sagradas Escrituras es:

Divina y no meramente humana.

Los modernistas comparan la inspiración de los escritores sagrados con esa clarividencia espiritual y sabiduría que desplegaron hombres como Platón, Sócrates, Browning, Shakespeare, Cervantes y otros Genios de la literatura, la filosofía y la religión. Se considera así la inspiración algo puramente natural. Esta teoría despoja al vocablo inspiración de todo su significado, no es consecuente con el carácter único y sobrenatural de la Biblia.

  1. Única y no común.

Algunos confunden la inspiración con la iluminación. La iluminación es la influencia ejercida por el Espíritu Santo, la cual es común a todos los creyentes, y les facilita comprender las verdades divinas. 1.Corintios 2:4; Mateo 16:17. Afirman que tal iluminación es una explicación adecuada del origen. de la Biblia. Existe una facultad en el hombre, según se enseña, por la cual el hombre puede conocer a Dios, algo así como un ojo del alma. En circunstancias que los hombres piadosos de antaño meditaban en Dios, el Espíritu Divino vivificaba sus facultades, permitiéndoles el acceso a los misterios divinos.

Tal iluminación ha sido prometida a los creyentes y ha sido experimentada por ellos. Pero no es lo mismo que la inspiración. Se nos dice (1.Pedro 1:10-12) que a veces los profetas recibieron verdades por inspiración, y al mismo tiempo les fue denegada la iluminación para comprender esas verdades. El Espíritu Santo inspiró sus palabras, pero no creyó oportuno proporcionar el significado de esas palabras. Se nos dice que Caifás fue el instrumento de un mensaje inspirado (aunque no tuvo conciencia de ello) cuando aún no pensaba de Dios. En ese momento era inspirado pero no iluminado. Juan 11:49-52.

Nótense dos diferencias específicas entre la iluminación y la inspiración. (1) Con respecto a duración, la iluminación es permanente, o puede serlo. “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.” La unción que el creyente ha recibido del Santo permanece en él, nos dice Juan. 1Juan 2:20-27. Por otra parte, la inspiración era intermitente, pues en efecto el profeta no podía profetizar a voluntad, sino que estaba sujeto a la voluntad del Espíritu. “Pues ninguna profecía fue dada  por un Hecho de voluntad humana,” dijo el Apóstol Pedro, ” sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.  2.Pedro 1:21. Lo repentino de la inspiración profética está insinuado en la expresión común que dice: “Vino la palabra del Señor.” Se establece una distinción clara entre los profetas verdaderos que hablaron sólo cuando vino la palabra del Señor, y los falsos que hablaron según propia invención. Jeremías 14:14; Jeremías 23:11; Jeremías 23:16; Ezequiel 13:2-3. (2) La iluminación admite grados, la inspiración no. La Gente disfruta de distintos grados de iluminación, pues algunos poseen mayor penetración que otros. Mas en el caso de la inspiración, en el sentido bíblico, una persona es ya sea inspirada o no lo es.

  1.         Viva y no mecánica.

La inspiración no significa dictado, ni que los escritores adoptaban una actitud pasiva y su mente no tomaba parte alguna en la escritura del Material, aunque es cierto que algunas porciones de las Escrituras fueron dictadas, como por ejemplo los Diez Mandamientos y el Padrenuestro. La misma palabra inspiración excluye mera acción mecánica, y la acción mecánica excluye la inspiración. Por ejemplo, un empresario no inspira a su secretaria cuando le dicta una carta. Dios no habló por medio del hombre como hablaría por medio de un megáfono. Su Espíritu Divino usó las facultades del hombre, produciendo así un mensaje perfectamente divino que no obstante ostenta características de la personalidad del escritor. Es la Palabra del Señor, mas en cierto sentido, la de Moisés, o Isaías, o Pablo. “Dios no ha hecho nada sin el hombre; el hombre no ha hecho nada sin Dios. Es Dios quien habla en el hombre, Dios que habla por medio del hombre, Dios que habla como hombre, Dios que habla a favor del hombre.”

El hecho de la cooperación divina y humana en la producción de un mensaje inspirado, es de sí evidente; empero el “como” del asunto escapa a nuestra observación. La interacción o influencia recíproca aún entre la mente y el cuerpo es un misterio para el sabio más egregio. ¡Cuánto más cuando se trata de la interacción del Espíritu de Dios y el espíritu del hombre!

  1. Completa y no meramente parcial.

De acuerdo a la teoría de la inspiración parcial, los escritores fueron preservados del error en asuntos necesarios para la salvación, pero no en asuntos como historia, ciencia, cronología y otros. Por lo tanto, de acuerdo a esta teoría, sería mas correcto decir que “la Biblia contiene la Palabra de Dios, más bien que afirmar que es la Palabra de Dios.”

Esta teoría nos sume en la ciénaga de la incertidumbre, pues ¿quién puede juzgar de manera inerrable lo que es esencial para la salvación y lo que no es?

¿En dónde se encuentra la autoridad infalible para decidir con respecto a qué parte es la Palabra de Dios, y qué parte no es? Y si la historia de la Biblia es falsa, luego la doctrina no puede ser verdadera, pues la doctrina bíblica se fundamenta en la historia bíblica. Finalmente, las Sagradas Escrituras mismas reclaman para sí inspiración completa, plena. Cristo y sus Apóstoles Aplican el término “palabra de Dios” a todo el Antiguo Testamento.

Verbal, y no meramente conceptual.

De acuerdo a otro punto de vista, Dios inspiró los pensamientos pero no las palabras de los escritores. Dicho de otra manera, Dios inspiró a los hombres, y los dejó librados a su propio criterio en la selección de vocablos y frases. Empero el énfasis bíblico no recae sobre hombres inspirados, sino sobre palabras inspiradas. “Dios, habiendo hablado… en otros tiempos a los padres por los profetas. Hebreos 1:1. “sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo.” 2.Pedro 1:21. Además, es difícil separar palabra y pensamiento, puesto que el pensamiento es palabra interna (“y no penséis decir dentro de vosotros”; “dice el necio en su corazón,”) mientras que una palabra es un pensamiento expresado. Pensamientos divinamente inspirados serían naturalmente expresados mediante palabras divinamente inspiradas. Pablo nos habla de “palabras… que enseña el Espíritu Santo.” 1.Corintios 2:13. Versión Moderna. Finalmente, se citan palabras particulares como fundamento de doctrinas de peso. Juan 10:35; Mateo 22:42-45; Gálatas 3:16; Hebreos 12:26-27.

Se debe distinguir entre Apelación e inspiración. Por Apelación nos referimos a  ese Hecho de Dios por medio del cual Apela lo que el hombre no podía hallar por sí mismo; por inspiración queremos decir que el escritor es preservado del error al escribir esa Apelación. Por ejemplo, los Diez Mandamientos fueron Apelados y Moisés recibió inspiración para registrarlos en el Pentateuco.

La inspiración no siempre implica Apelación. Moisés fue inspirado a registrar los acontecimientos que él mismo había presenciado y que por lo tanto se encontraban dentro de la esfera de sus propios conocimientos.

Se debe distinguir entre palabras no inspiradas y registro inspirado de ella. Por ejemplo, muchos dichos de Satanás figuran o están registrados en las Escrituras, y sabemos que el diablo no fue inspirado de Dios cuando pronunció. Empero el registro de esas expresiones satánicas es inspirado.

  1. Afirman ser inspiradas

El Antiguo Testamento reclama para si el haber sido escrito por inspiración especial de Dios. El vocablo o frase “y dijo Dios” o su equivalente se emplea más de 2.600 veces. La historia, la ley, los salmos, y las profecías, se afirma que todo fue escrito por hombres bajo la inspiración especial de Dios. Vea por ejemplo: Éxodo 24:4; Éxodo 34:28; Josué 3:9; 2Reyes 17:13; Isaías 34:16; Isaías 59:21; Zacarías 7:12; Salmos_78:1; Proverbios 6:23. Cristo mismo endosó el Antiguo Testamento, lo citó y vivió en armonía con sus enseñanzas. Endosó su verdad y autoridad (Mt 5:18; Juan 10:35; Lucas 18:31-33; Lucas 24:25; Lucas 24:44; Mt 23:1-2Mt 26:54) y así también lo hicieron los Apóstoles. Lucas 3:4; Romanos 3:2; 2Timoteo 3:16; Hebreos 1:1; 2Pedro 1:21; 2.Pedro 3:2; Hechos 1:16; Hechos 3:18; 1.Corintios 2:9-16.

¿Reclama para sí el Nuevo Testamento una inspiración similar? En particular, la inspiración de los evangelios está garantizada por la promesa de Cristo de que el Espíritu Santo traería a la memoria de los Apóstoles todas las cosas que les había enseñado, y que el mismo Espíritu los guiaría a toda verdad. En todas partes el Nuevo Testamento, declarando con autoridad la abrogación de las antiguas leyes. Por lo tanto, si el Antiguo Testamento es inspirado, también lo es el Nuevo. Pedro parece colocar los escritos de Pablo a un mismo nivel con aquellos del Antiguo Testamento (2.Pedro 3:15-16), y tanto Pablo como los demás Apóstoles afirman hablar con autoridad divina. 1.Corintios 2:13; 1.Corintios 14:31; 1.Tesalonicenses 2:13; 1Tesalonicenses 4:2; 2.Pedro 3:2; 1.Juan 1:5; Apocalipsis 1:1.

Tienen toda la Apariencia de inspiradas

Las Sagradas Escrituras afirman ser inspiradas, y un examen de ellas Apela el hecho de que su carácter sustenta o Apoya esa afirmación. La Biblia se presenta ante el tribunal, por así decirlo, con un buen testimonio. Con respecto a sus autores, la Biblia fue escrita por hombre cuya honestidad e integridad no puede ser puesta en tela de juicio. Con respecto a su contenido, encierra la Apelación más sublime de Dios que conoce el mundo; en lo que respecta a influencia, ha proporcionado luz salvadora a naciones e individuos, y posee un poder infalible de conducir hombres a Dios, y transformar su carácter; en lo referente a autoridad, llena los requisitos de corte final de Apelaciones en religión, de manera que los cultos falsos hallan necesario citar sus palabras con el objeto de hacer impresión en el público.

Para ser específicos, notemos: (1) Su exactitud. En efecto, se observa en la Biblia una ausencia total de absurdos que Aparecen en otros libros sagrados. No leemos en ella, por ejemplo, que la tierra naciera de un huevo que necesitó varios años para incubar, que la tierra descansa sobre la caparazón de una tortuga, que está rodeada de siete Mares de agua salada, jugo de caña de azúcar, licores espiritosos, manteca pura, leche agria y otras substancias. El Dr. D. S. Clarke escribe al respecto lo siguiente: “Existe una diferencia insondable para el hombre entre la Biblia y cualquier otro libro. La diferencia reside en el origen..” (2) Su unidad. La Biblia consiste en sesenta y seis libros, escritos por unos cuarenta autores diferentes, durante un período de 1600 años, y abarca una variedad de asuntos, no obstante lo cual mantiene una unidad de tema y de propósito que se puede explicar solamente si se admite que fue dirigida por una mente rectora o superintendente. (3) ¿Cuántos libros hay que justifican aún dos lecturas? Empero la Biblia se puede leer centenares de veces sin que se logre sondear sus profundidades, o sin que pierda el interés para sus lectores. (4) Su extraordinaria circulación, habiendo sido traducida a centenares de idiomas, y leída en la mayor parte de los países del mundo (5) Su actualidad. Es uno de los libros más antiguos, y sin embargo, más moderno. El alma del hombre dejará de necesitarla. El pan es uno de los alimentos más antiguos, y sin embargo más moderno. Mientras el hombre sienta hambre, querrá pan para su cuerpo; y mientras el hombre anhele a Dios y aquello que es eterno, querrá la Biblia. (6) Su extraordinaria preservación frente a la persecución y la oposición de la ciencia. “El Martillo se Rompe, pero el yunque sigue en pie.” (7) Sus muchas profecías cumplidas.

Declaró Juan Calvino, el gran reformador. Dijo además:

Se afirma que la iglesia decide qué Apariencia se le debe a las Escrituras, y qué libros deben incluirse en el canon sagrado… La pregunta de “¿cómo podemos saber que proceden de Dios, si ello no se nos asegura por medio de la iglesia?” es tan necia como la pregunta: “¿Cómo podemos distinguir la luz de la oscuridad, lo blanco de lo negro, lo amargo de lo dulce?”

El testimonio del Espíritu Santo es superior a todo argumento. Dios en su palabra es el único testimonio adecuado con respecto a sí mismo: y de igual manera su Palabra no podrá ser creída verdaderamente por el hombre hasta que no haya sido sellada por el testimonio del Espíritu. El mismo Espíritu que habló por los profetas debe entrar en nuestro corazón para convencernos que comunicaron fielmente el mensaje que él les dio. Isaías 59:21.

Que éste sea entonces un asunto fijo, establecido: que aquellos que han creído interiormente enseñados por el Espíritu Santo confían firmemente en las Escrituras; y que las Escrituras son su propia evidencia y no se las debe sujetar legalmente a pruebas y argumentos, sino que obtienen, por el testimonio del Espíritu, esa confianza que merecen.

Puesto que éste es el caso, ¿por qué aducir evidencia externa con respecto a la exactitud de las Escrituras y al hecho de que son dignas de toda confianza? Hacemos esto primero, no con el objeto de creer que son la verdad, sino porque percibimos que son la verdad. En segundo lugar, es natural e inspirador ser capaz de señalar la evidencia o prueba exterior de lo que uno interiormente cree; finalmente, estas pruebas suministran medios concretos, por así decirlo, por los cuales podemos expresar la convicción de nuestro corazón mediante palabras, y de esa manera estar “siempre preparados para responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.” 1.Pedro 3:15.

LA EXISTENCIA DE DIOS

         Su existencia afirmada

En ninguna parte tratan las Sagradas Escrituras de demostrar la existencia de Dios mediante pruebas metódicas o convencionales. Se la asume como prueba evidente, como creencia natural para el hombre. En ninguna parte las Sagradas Escrituras enuncian una serie de pruebas de su existencia como condición preliminar para la fe. Declaran el hecho y piden al hombre que se embarque en una aventura de fe.

“Es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay,” Hebreos 11:6 constituye el punto inicial de la Biblia en lo que respecta a los tratos del hombre con Dios.

La Biblia realmente habla de hombres que dicen en su corazón que no hay Dios, empero son “necios,” en otras palabras, prácticamente impíos, que desalojan a Dios de sus pensamientos porque le desechan de sus vidas. Pertenecen al elevado número de ateos prácticos, es decir, aquellos que viven y hablan como si no hubiera Dios. Exceden en mucho al número de los ateos teóricos, es decir, aquellos que afirman aferrarse a la creencia intelectual que Dios no existe. Se ha señalado que la declaración de “no hay Dios,” no implica que Dios no existe, sino que no se inmiscuye o interviene en los asuntos del mundo. Al considerar a Dios ausente, el hombre se “corrompe” y procede con abominación. Salmo 14.

Dice el doctor A. B. Davidson:

No se trata de demostrar la existencia de Dios, porque en todas partes en la Biblia Dios se enuncia como conocido. Parece que no existe pasaje alguno en el Antiguo Testamento que indique que el hombre alcance el conocimiento de la existencia de Dios por medio de la naturaleza o de los acontecimientos de la providencia, aunque hay algunos pasajes que insinúan o implican que las falsas ideas de lo que es Dios pueden corregirse por la observación de la naturaleza y la vida… En las páginas del Antiguo Testamento se piensa tan poco de discutir o demostrar que Dios puede ser conocido, como de discutir que existe. ¿Cómo podían los hombres pensar de discutir que Dios podía ser conocido, cuando estaban persuadidos que le conocían, cuando su fuero interno y su mente estaban impregnados de pensamientos del Señor, y cuando sabían que el Espíritu de Dios los inspiraba, los iluminaba y les guiaba toda la historia?

La idea de que el hombre llega a conocer a Dios, o alcanza comunión con él por medio de sus propios esfuerzos es completamente extraña al Antiguo Testamento. Dios habla, Aparece; el hombre escucha y contempla. Dios se acerca al hombre; acuerda un pacto o inicia relaciones especiales con el hombre; le da mandamientos. El hombre le recibe cuando él se acerca: acepta la voluntad de Dios y obedece a sus preceptos. Jamás se presenta a Moisés o a los profetas en actitud pensante, reflexionando sobre el Invisible y llegando a conclusiones con respecta a él, o ascendiendo a concepciones elevadas de la Divinidad. El Invisible se manifiesta a sí mismo ante ellos, y ellos lo saben.

Cuando un hombre dice: “Conozco al presidente,” no quiere decir que “sabe que el presidente existe,” puesto que esto se da por sentado en la declaración. De igual manera los escritores bíblicos nos dicen que conocen a Dios, y esa declaración lleva implícita la existencia de Dios.

Su existencia demostrada

Si las Escrituras no nos ofrecen una demostración razonada de la existencia de Dios, ¿por qué lo intentamos nosotros? Lo hacemos por las razones siguientes:

Primera, para convencer a los que buscan sinceramente a Dios, es decir, a personas cuya fe ha sido oscurecida por alguna dificultad, y que dicen: “Quiero creer en Dios; demuéstreme que es razonable creer.” Empero ninguna cantidad de pruebas convencerá a esa persona que, deseando vivir en el pecado y de manera egoísta expresa: “Lo desafío a que me demuestre que Dios existe.” Después de todo, la fe es asunto moral antes que intelectual; si una persona no está dispuesta a pagar el precio, evadirá toda clase de evidencia. Lucas 16:31.

Segunda, para fortalecer la fe de aquellos que ya creen. Estudian las pruebas no para creer, sino porque creen. Esta fe es tan valiosa para ellos que reciben con regocijo cualquier cosa que la aumente o enriquece.

Finalmente, con el objeto de enriquecer nuestro conocimiento de la naturaleza de Dios, ¿pues existe acaso objeto mayor de estudio y meditación que él?

¿En dónde encontramos evidencia de la existencia de Dios? En la creación, la naturaleza del hombre y la historia humana. De estas tres esferas deducimos las cinco evidencias o pruebas de la existencia de Dios.

El universo debe tener una Causa primera o Creador. Se trata éste del argumento cosmológico, palabra que se deriva del vocablo cosmos, que significa mundo.

El diseño evidente en el universo indica que debe existir una mente Suprema. Se trata éste del argumento teleológico, palabra derivada del vocablo teleos, cuyo significado es diseño o propósito.

La naturaleza del hombre con sus impulsos y aspiraciones indica la existencia de un Gobernante personal. Se trata éste del argumento antropológico, de un vocablo griego, antropos, que significa hombre.

La historia humana nos proporciona evidencia de una Providencia que todo lo dirige. Se trata éste del argumento histórico.

La creencia es universal. Argumento basado en el consenso unánime.

Argumento basado en la creación.

La razón nos dice que el universo debe de haber tenido un comienzo. Todo efecto debe de tener una causa adecuada. El universo es un efecto y por lo tanto debe tener una causa. Consideremos el tamaño del universo. Oigamos lo que nos dice el señor Jorge W. Grey: “El universo según lo imaginamos o concebimos, es un sistema de miles de millones de nebulosas. Cada nebulosa o constelación está formada de miles de millones de estrellas. Hacia el borde de una de estas nebulosas – la Vía Láctea -hay un astro de tamaño mediano y temperatura moderada, que se está poniendo amarillo de vejez, nuestro sol.” ¡Y pensar que el volumen del sol es más de un millón de veces mayor que el de nuestra pequeña tierra! El mismo escritor continúa diciendo: “El sol avanza vertiginosamente hacia uno de los bordes de la Vía Láctea a un promedio de unos 20 kilómetros por segundo, seguido en su órbita por la tierra y todos los demás planetas, y al mismo tiempo todo el sistema solar se desplaza en un arco gigantesco a la velocidad de más de trescientos kilómetros por segundo, en circunstancias que la nebulosa misma gira cual si fuera un colosal molinete estelar… Mediante la fotografía de secciones del firmamento, es posible sacar un censo de las estrellas. En el observatorio de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos de América, el autor vio una fotografía que abarca la imagen. de más de 200 vías lácteas, todas ellas tomadas en una placa de unos 35 a 45 centímetros. Se calcula que el número de nebulosas que componen el universo alcanza a quinientos billones.”

Consideremos a nuestro pequeño planeta pletórico de seres vivientes, la existencia misma del cual Apela una inteligencia superior y designio. Naturalmente surge la pregunta de ¿cómo se originó todo? La pregunta es normal, lógica, pues nuestra mente está formada de tal manera que a todo efecto atribuye una causa. Llegamos a la conclusión luego de que el universo debe de haber tenido una Causa primera o Creador. “En el principio – Dios.” Génesis 1:1.

Este argumento es presentado en forma sencilla en el incidente siguiente:

Un escéptico en Materia de religión le dijo cierto día a una señora: “Antes creía en Dios, pero ahora desde que emprendí el estudio de la filosofía y las Matemáticas, estoy convencido de que Dios es un vocablo hueco.”

“Bien,” dijo la señora, “es cierto que no he estudiado esas Materias, pero puesto que usted lo ha hecho, dígame: “¿De dónde proviene este huevo?”

“De una Gallina, por supuesto,” respondió el joven.

“Y de dónde vino la Gallina?”

“De un huevo naturalmente.”

Luego la señora preguntó: “¿Me podría decir que existió primero, la Gallina o el huevo?

“La Gallina naturalmente,” respondió el joven.

“Luego entonces debe de haber una Gallina sin que hubiera tenido que nacer de un huevo.”

“Oh, no, debiera de haber dicho que el huevo existió primero..”

“Luego usted dice que existió un huevo sin que fuera puesto por una Gallina.”

El joven vaciló. “Este… bueno… me parece que la Gallina nació primero.”

“Bien,” dijo la señora, “¿quién hizo la primera Gallina de la cual proceden todas las demás?”

“Qué me quiere decir con todo esto?” Declaró el joven.

“Simplemente que Aquél que creó el primer huevo o Gallina es el que creó el mundo. Sin Dios, no se puede explicar ni aún la existencia de un huevo o Gallina, no obstante lo cual usted quiere que yo crea que puede explicar la existencia de todo el mundo sin él.”