El ateísmo se define como la postura crítica frente a las creencias de cualquier religión. En la práctica, el ateísmo rechaza la creencia en la existencia de algún dios sin importar de qué religión venga. Un ateo, en consecuencia, es una persona que no cree que dios exista y menos en que el destino de su vida se encuentre manipulado por la intervención de esta idea.

El ateísmo es un crimen contra la sociedad, pues destruye el único fundamento adecuado de la moral y la justicia: un Dios personal que hace responsable al hombre por el cumplimiento de sus leyes. Si no hay Dios, no hay tampoco ley divina, y por ende toda la ley es del hombre. Mas ¿por qué tiene uno que vivir una vida recta simplemente porque un hombre, o un grupo de hombres lo diga? Quizá haya personas animadas de elevados principios que serán justos y procederán con rectitud, sin creer en Dios, empero para la mayoría de los seres humanos, una sola cosa justifica el proceder con rectitud: “Así ha dicho Jehová,” el Juez de los vivos y de los muertos, el poderoso Gobernante de nuestro eterno destino. El remover ese fundamento equivale a destruir los cimientos o bases de la sociedad humana.

El señor Jaime M. Guillis dice:

El ateo es como un patán borracho que por casualidad penetra en un laboratorio y comienza a experimentar al azar con productos químicos que pueden hacer volar en pedazos a él y a lo que lo rodea. En realidad el ateo está jugando peligrosamente con una fuerza más misteriosa y poderosa que cualquier cosa que se pone en los tubos de ensayo; más misterioso que el rayo de la muerte de la ciencia. Es imposible imaginarse lo que ocurriría si el ateo lograra realmente extinguir la creencia en Dios. En toda la historia trágica de este planeta, no ha habido acontecimiento alguno que podría servir como símbolo de ese cataclismo universal.

El ateísmo es un crimen contra el hombre. Trata de desalojar del corazón del hombre su anhelo de lo espiritual, su sed de lo infinito. Los ateos protestan contra los crímenes de la religión, y reconocemos que la religión ha sido pervertida por el profesionalismo en el sacerdocio y por el clericalismo. Pero el intento de borrar la idea de Dios porque se ha abusado de ella es tan lógico como intentar desarraigar el amor del corazón del hombre porque en algunos casos se ha pervertido y degradado.

LA NATURALEZA DE DIOS

  1. El punto de vista bíblico. (Los nombres de Dios)

¿Quién es y qué cosa es Dios? La mejor definición que jamás se haya dado se encuentra en el catecismo de Westminster, que dice: “Dios es Espíritu, infinito, eterno e inmutable en su ser, sabiduría, poder santidad, justicia, bondad y verdad.” La definición bíblica se puede formular del estudio de los nombres de Dios. El nombre de Dios, en las Sagradas Escrituras, significa más que una combinación de sonidos; representa su carácter revelado. Dios se revela a sí mismo mediante la proclamación de su nombre, o mediante el dar a conocer su nombre. Éxodo 6:3; Éxodo 33:19; Éxodo 34:5-6. El adorar a Dios significa invocar su nombre (Génesis 12:8), temerle (Deuteronomio 28:58), alabarle (2Samuel 22:50), glorificarle Salmos 86:9.

Es maldad tomar su nombre en vano Éxodo 20:7 o profanarlo o blasfemarlo Levíticos 18:21; Levíticos 24:16. El reverenciar a Dios es santificar o reverenciar su nombre. Mateo 6:9. El nombre de Dios defiende a su pueblo (Salmos 20:1) y por amor de su nombre él no los desamparará. 1.Samuel 12:22.

            Los siguientes son los nombres bíblicos más comunes en las Sagradas Escrituras.

  1.         Elohim, (traducido Dios.) Este vocablo es empleado en lugares donde se describe o insinúa el poder creador y la omnipotencia de Dios. Elohim es el Dios-Creador. La forma plural significa plenitud de poder, y simboliza a la Trinidad.
  2.         Jehová.Elohim, el Dios-Creador no se aísla de sus criaturas. Al ver sus necesidades, descendió para ayudarlas y salvarlas. Al entablar esta relación, se Apela a sí mismo como Jehová, el Dios del pacto. El nombre JEHOVÁ procede del verbo “ser” en el idioma hebreo, y abarca los tres tiempos gramaticales: pasado, presente y futuro. El nombre significa por lo tanto: El que fue, es, y será, o en otras palabras, el Eterno. Puesto que Jehová es el Dios que se Apela a sí mismo al hombre, el nombre significa: Me he manifestado, manifiesto y me manifestaré a mí mismo..

Lo que Dios hace por su pueblo se expresa por sus nombres, y cuando su pueblo experimenta su gracia, luego se dice que conocen su nombre. La relación de Jehová con Israel queda sintetizada en los nombres de Jehová relacionados con sus promesas. Para aquellos que se encuentran postrados en su lecho del dolor, se le conoce como JEHOVÁ-RAFA, “yo soy Jehová tu Sanador.” Éxodo 15:26. Acosados por el enemigo, claman a JEHOVÁ-NISSI, o sea “Jehová mi bandera.” Éxodo 17:8-15. Agobiados por las preocupaciones, los hijos de Dios descubren que él es JEHOVÁ-SHALOM, que significa “Jehová es paz.” Jueces 6:24. Como peregrinos en la tierra, comprenden que necesitan a JEHOVÁ-RA’AH, “Jehová es mi pastor.” Salmos 23:1. Conscientes de la condenación, y necesitando la justificación claman esperanzados a JEHOVÁ-TSIDKENU, “Jehová justicia  nuestra.” Jeremías 23:6. Cuando están necesitados, comprueban que es JEHOVÁ-YIREH, o sea “Jehová proveerá.” Génesis 22:14. Y cuando el reino de Dios venga sobre la tierra, se le conocerá como JEHOVÁ-SHAMA, cuyo significado es “Jehová está allí.” Ezequiel 48:35.

  1. El(Dios) es empleado en el idioma hebreo en palabras compuestas: EL-ELYON (Génesis 14:18-20), “el Altísimo,” el Dios que es exaltado sobre todo aquello que se denomina dios o dioses. EL-SHADDAI, “el Dios suficiente para las necesidades de su pueblo.” Éxodo 6:3. EL-OLAM, el “Dios eterno.” Génesis 21:33.

            Adonai, significa literalmente “Señor,” y nos expresa la idea de gobierno y dominio. Éxodo 23:17; Isaías 10:16, 33. En virtud de lo que es y ha hecho, reclama para sí el servicio y obediencia de su pueblo. Este nombre se Aplica en el Nuevo Testamento al Cristo glorificado.

El vocablo Padre es empleado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En su significado más amplio describe a Dios como el Productor de todas las cosas, y el Creador del hombre, de manera que en lo que respecta, todo puede ser denominado descendencia o producto de Dios. Hechos 17:28. Sin embargo, esta relación no garantiza la salvación. Solo aquellos que han sido vivificados para que tengan nueva vida por medio de su Espíritu, son sus hijos. en un sentido íntimo y salvador. Juan 1:12-13.

Atributos no relacionados. (La naturaleza interior de Dios)

Dios es Espíritu. Juan 4:24 Dios es un Espíritu con personalidad. Piensa, siente, habla y por lo tanto puede mantener comunicación directa con sus criaturas hechas a su imagen.. Como Espíritu, Dios no está sujeto a las limitaciones que por tener cuerpo sufren los seres humanos. No posee miembros corporales o pasiones, no está sujeto a las condiciones de la existencia natural. De ahí que no pueda ser visto con ojos naturales o comprendido por los sentidos naturales.

Esto no implica que Dios viva una existencia indefinida, oscura, insustancial, pues el Señor Jesús se refiere “a su parecer.” Juan 5:37; compare Filipenses 2:6. Dios es una Persona verdadera, pero de naturaleza tan infinita que no puede ser comprendido a la perfección por la mentalidad del hombre, ni descrito en forma adecuada por el lenguaje humano.

“A Dios nadie le vio jamás,” declara  Juan 1:18; compare Éxodo 33:20; y sin embargo en Éxodo 24:9-10 leemos que Moisés y ciertos ancianos “vieron al Dios de Israel.” No existe contradicción alguna. Juan da a entender que nadie ha visto jamás a Dios tal cual es. Pero sabemos que el espíritu puede manifestarse en forma corporal. Mateo 3:16; por lo tanto Dios puede manifestarse a sí mismo en una forma que puede ser entendido o comprendido por el hombre. Dios describe también su personalidad infinita en un idioma entendido por la mente finita; de ahí que la Biblia hable de Dios diciendo que tiene manos, brazos, ojos. y oídos; que ve, siente, oye, se arrepiente y así sucesivamente.

Empero Dios es inescrutable. “¿Puedes tú descubrir las cosas recónditas de Dios?” (Job 11:7, V.M.) Nuestra respuesta debe ser la siguiente: “No tenemos nada con que sacarla, y el pozo es hondo.” Juan 4:11.